La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se reunió este lunes en Berlín con el senador estadounidense Lindsey Graham para coordinar un nuevo paquete de sanciones contra Rusia.
El objetivo principal es intensificar la presión sobre Moscú para que acepte sentarse a negociar un alto el fuego en el conflicto de Ucrania.
MIRÁ TAMBIÉN | ¿Quién es Nawrocki? El que gobernará Polonia desde agosto
Von der Leyen destacó la importancia de una “presión real” para lograr que Rusia vuelva a la mesa de negociaciones y ponga fin a la guerra. La presidenta europea afirmó que “el Kremlin no entiende otra cosa” y valoró el compromiso del senador Graham para impulsar un proyecto de ley en el Senado de Estados Unidos que impondría aranceles extremadamente elevados a países que continúen comprando petróleo, gas o uranio rusos.
Por su parte, Lindsey Graham, aliado del expresidente Donald Trump, cuenta con un amplio respaldo en el Senado para avanzar con esta legislación, que busca castigar a los socios comerciales de Rusia y debilitar su economía, especialmente en el sector energético.
MIRÁ TAMBIÉN | Breve cumbre en Estambul reabre vía para liberar presos
La Unión Europea prepara su decimoctavo paquete de sanciones, que incluirá medidas contra la infraestructura energética rusa, como el gasoducto Nord Stream, además de restricciones al sector bancario y un tope en el precio del crudo. Estas sanciones, combinadas con acciones contra la llamada “flota fantasma” rusa, están diseñadas para cortar los recursos que financian la guerra.
Durante la reunión, también se abordó la delicada situación de los aproximadamente 20.000 niños ucranianos secuestrados por fuerzas rusas, un tema que sigue generando gran preocupación internacional. Mientras tanto, la Comisión Europea evitó comentar el reciente ataque ucraniano con drones contra aeródromos rusos en el norte y Siberia, reflejando la complejidad y tensión creciente en la región.
Fuente: EFE.
Foto: @vonderleyen.


