“El 13 de julio hicimos el primer censo del año de ballenas franca austral y dio como resultado 1.031 animales en toda la zona de Península Valdés. Volamos desde la desembocadura del Río Chubut en Playa Unión hasta Punta Ninfas, todo el Golfo Nuevo, la cara externa de Península, el Golfo San José y la desembocadura de éste hasta Puerto Lobos”, explicó Sueyro.
“Hay 368 crías, en su gran mayoría nacidas este año, así que son ejemplares nuevos en la población y otros 663, entre ellos las madres de esas crías y otros individuos solitarios”, especificó.
“Relevamos 640 kilómetros por la costa, en cierta cantidad de años hay una leve expansión a zonas de no tanta abundancia, la de mayor abundancia es de Madryn hasta Cormoranes, pasando Pirámides, y en el Golfo San José, desde Punta Cono hasta Punta Tehuelches”, puntualizó.
“Y siempre en esta expansión se empieza a ver animales desde la desembocadura del Golfo San José hasta Puerto Lobos, que después emigran hacia Las Grutas”, remarcó.
Destacó que “el número de crías para esta época del año es más alto de lo normal o de lo que nosotros esperábamos, pero es una fluctuación anual que hayan venido animales antes y parieron antes, eso no quiere decir que vayamos a tener récords, por ahí sí, por ahí no”.
“En los últimos años venimos haciendo tres sondeos, salvo el 2020: a principios de la temporada, a la mitad a fines de agosto o principios de septiembre en el pico de población y el último al final de la temporada, a fines de octubre o principios de noviembre”, especificó el biólogo.

El CESIMAR ha tomado contacto con colegas sudafricanos como marte del programa del seguimiento satelital de ballenas: “ellos son de nuestro grupo, formamos parte de ese proyecto, de hecho está llegado una ballena marcada en Malvinas y en el caso de Electra (el ejemplar visto en las islas del sur de Sudáfrica) volvió a verse después de todo un año que fue a comer a la plataforma”, señaló.
“Siempre se decía que las ballenas de Península Valdés a comer al sur, pero con los rastreadores satelitales nos dimos cuenta de que no era así, que los animales se van al norte, a la plataforma. Electra no bajó nunca más al sur que Malvinas”, expuso.
Sueyro reveló que “en la zona también se alimentan, tenemos una chica que trabaja con nosotros en el laboratorio de mamíferos marinos que trabaja con nosotros, Valeria D´Agostino, que ha descubierto que las ballenas, aunque no sea su principal actividad, comen copépodos que son pequeños alimentos que ellas filtran, son más chicos que el krill”.
“Nosotros tenemos el fitoplancton que son algas microscópicas, unicelulares que se la comen pequeños animales, una de ellas son los copépodos que es una familia, mucha gente en el Cenpat trabaja con eso, una de ellas es Valeria. Las ballenas, las anchoítas y hasta los langostinos se alimentan de esta especie”, detalló.
“Se han encontrado dos varamientos de crías, recién comienza la temporada y a medida que hayan más crías hay más probabilidades que alguna tenga problemas y se termine ahogando o nazca con algún problema”, confirmó Sueyro.

“Se estima que su tiempo de vida es de 80 años, pero no existe un registro exacto de su longevidad”, aclaró ante una consulta puntual.
“Vemos varias ballenas, en Comodoro estamos trabajando con la ballena Sei que es la segunda más grande después de la ballena azul, realizando censos allá porque desde hace pocos años se observan animales alimentándose”, comentó.
“Hicimos un relevamiento en diciembre del año pasado y contamos 116 ballenas, lo que es algo diferente para lo que estamos acostumbrados debido al crecimiento de todas las poblaciones desde que se prohibió la caza”, resaltó el especialista.
“En el Golfo San Jorge también se ven franca austral de paso, pero se ven más ballenas Sei y Fin, de las más grandes, por debajo de la ballena azul, uno y medio de una franca austral. Hay una zona de alimentación importante en la que también se han visto ballenas azules”, subrayó.
Confirmó que hace poco apareció una ballena Sei en el Golfo Nuevo: “la gente de varamientos no llegaron a verla, por lo tanto no sabemos la causa de la muerte, la más común es neumonía, porque respiran igual que nosotros y absorben agua a través de los espiráculos”.


