La reconocida creadora murió a los 97 años en Tokio. Su trayectoria estuvo marcada por los lunares, las calabazas y las instalaciones de espejos, además de una vida dedicada por completo al arte.
Yayoi Kusama, una de las artistas japonesas más reconocidas a nivel internacional, murió a los 97 años en un hospital de Tokio. La noticia fue comunicada por su compañía, que destacó una extensa trayectoria dedicada a la pintura, las instalaciones, las performances, la literatura y la poesía.
Kusama construyó una identidad artística inconfundible a partir de los lunares, las calabazas y las denominadas «Salas de espejos infinitos». Sus obras, caracterizadas por colores intensos y escenarios inmersivos, convocaron a millones de visitantes en distintos países y la convirtieron en un ícono de la cultura contemporánea.
Su reconocimiento mundial llegó especialmente durante las últimas décadas de su vida, después de atravesar largos períodos en los que su trabajo no recibió la misma atención que el de otros artistas contemporáneos. Durante su etapa en Nueva York, en la década de 1960, protagonizó exposiciones provocadoras y cuestionó las normas del ambiente artístico dominado por hombres.
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La artista regresó posteriormente a Japón y desde la década de 1970 vivió voluntariamente en un hospital psiquiátrico de Tokio, donde continuó desarrollando su producción. Desde allí mantuvo una actividad artística constante y encontró un espacio que le permitió concentrarse en su trabajo.
Entre sus principales hitos se encuentra su participación en la Bienal de Venecia de 1993, donde fue la primera artista japonesa en representar al país de manera individual. En 2001 recibió el Premio Asahi por su aporte a la cultura y, con el paso de los años, sus obras alcanzaron valores millonarios en subastas y fueron exhibidas en algunos de los principales museos del mundo.
La influencia de Kusama también llegó al mundo de la moda y las grandes marcas, con una colaboración destacada con Louis Vuitton. Sus instalaciones y esculturas se transformaron además en fenómenos de las redes sociales. La calabaza, uno de sus motivos más reconocibles y asociado por la artista con la tranquilidad y la nostalgia, quedó como una de las imágenes más representativas de su legado.
Con información de BBC.


