El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se comprometió a enviar al Parlamento un nuevo proyecto de ley para garantizar la autonomía de las agencias anticorrupción y evitar posibles injerencias políticas o rusas.
El anuncio fue hecho en su último discurso a la nación, luego de que crecieran las críticas internas y externas a la reciente reforma que subordina a la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y a la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP) al fiscal general, un cargo designado por el propio mandatario.
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La polémica ley, aprobada esta semana, desató las primeras protestas masivas contra Zelenski desde el inicio de la guerra y motivó advertencias de los socios europeos de Ucrania. La embajadora de la Unión Europea en Kiev, Katarina Mathernova, celebró el cambio de postura del presidente y aseguró que los países del G7 están dispuestos a “ayudar a restablecer la confianza en las instituciones anticorrupción”.
Sin embargo, no todos confían en las intenciones de Zelenski. El Centro contra la Corrupción, una de las organizaciones no gubernamentales más críticas del gobierno, calificó sus declaraciones como “otro falso intento de bajar la tensión” y advirtió que las redadas realizadas esta semana por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) contra la NABU buscan intimidar a los investigadores. Dos detectives de alto rango fueron detenidos bajo acusaciones de colaboración con Rusia, cargos que la agencia anticorrupción niega.
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La NABU, aunque respaldó el anuncio del mandatario como un “paso en la dirección correcta”, también señaló que las promesas presidenciales no resuelven los problemas estructurales que genera la reforma, al concentrar el control en la oficina del fiscal general. “Necesitamos garantías legales, no solo declaraciones”, advirtieron fuentes de la agencia.
El conflicto estalló en un contexto delicado para Ucrania, que busca cumplir con las reformas exigidas por la Unión Europea en su camino de adhesión y mantener la confianza de sus aliados en plena guerra. Zelenski defendió las redadas alegando la necesidad de “limpiar las agencias de posibles infiltraciones rusas”, pero miles de manifestantes en Kiev lo acusan de usar la lucha contra el espionaje como pretexto para consolidar poder sobre la justicia.
Fuente: DW.
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