En el mes de septiembre inició una nueva temporada del programa «Siguiendo Ballenas», que monitorea satelitalmente a ejemplares de ballena franca austral.
En diálogo con Radio 3, Mariano Coscarella, investigador del CONICET, explicó que las ballenas marcadas ya se encuentran transmitiendo información satelital. En esta campaña se instrumentaron 30 ballenas francas australes, de las cuales 16 continúan transmitiendo.
De las ballenas con transmisor activo, 9 permanecen aún en el Golfo Nuevo: Indium, Silicon, Aluminium, Carbon, Lithium, Mercury, Nobelium, Einsteinium y Oxygen. Ya iniciaron su viaje fuera del área reproductiva de Valdés y emiten señal otras 7 ballenas: Iron, Argon, Bismuth, Radon, Sodium, Argentum e Iridium.
Coscarella destacó: «Este es un proyecto de largo plazo, esta es la décima temporada, que suma 145 animales marcados desde su inicio».
MIRÁ TAMBIÉN | El Super Telebingo de Fin de Año sortea 300 millones de pesos en premios
Desplazamientos más variables de lo esperado
El investigador señaló que, a lo largo de estos años, el equipo científico comprobó que los desplazamientos de la especie son mucho más variables individualmente de lo que se pensaba.
De acuerdo con los datos obtenidos, se infiere que «algunos animales se quedan sobre la plataforma durante el invierno», explicó Coscarella, y añadió: «Otros inician un recorrido hacia el norte, cerca del Río de la Plata, y luego se dirigen hacia el sur, hasta las islas Georgias». Incluso se registraron ejemplares acercándose a la Península Antártica.
«La zona que nosotros pensábamos normalmente, o que se tenía entendido que las ballenas utilizaban —las aguas subantárticas, alrededor de las Islas Georgias—, en realidad es mucho más amplia», indicó Coscarella.
El especialista resaltó: «La variación individual es enorme y eso nos ha sorprendido». Esto demuestra que el área de uso de la especie es mucho más extensa de lo que tradicionalmente se estimaba, abarcando toda la plataforma patagónica y sectores del talud continental a la altura de Península Valdés.
LEE TAMBIÉN | Trelew destacó el trabajo cultural y el aporte comunitario de las Bibliotecas Populares
Metodología y colaboración internacional
El equipo navega entre las ballenas y selecciona individuos receptivos para la colocación de los transmisores, que se aplican tanto a animales solitarios como a madres con cría. Los especialistas monitorean a las ballenas durante su permanencia en el Golfo para evaluar la correcta implantación del dispositivo y su evolución.
Un total de 14 organizaciones integran el proyecto, entre las que se encuentran: CESIMAR–Cenpat–CONICET; CIMAS–CONICET; ESCiMar–Universidad Nacional del Comahue; Fundación Patagonia Natural; Instituto Aqualie; Instituto de Conservación de Ballenas (ICB); CICOES–Universidad de Washington; Marine Ecology and Telemetry Research; NOAA; Wildlife Health Center–University of California Davis; Wildlife Conservation Society Argentina (WCS); Greenland Institute of Natural Resources; y Wildlife Computers.
La marcación es llevada adelante por un equipo internacional compuesto por científicos, técnicos e ingenieros que desarrollan y optimizan estos rastreadores, con el objetivo de minimizar el impacto en los animales.
Coscarella señaló: «Muchas veces tenemos rastreadores que a lo mejor duran 30 días, y hemos tenido rastreadores que han durado casi un año».
LEE TAMBIÉN | La línea 100 de bomberos no funciona en Puerto Madryn
Datos clave para la conservación
La tecnología satelital permite conocer y analizar el comportamiento en áreas de reproducción y cría, la velocidad y distancias diarias de desplazamiento, las zonas clave de alimentación en el Atlántico Sudoccidental y mares subantárticos, así como la superposición entre las rutas de las ballenas y actividades humanas (pesca, hidrocarburos, navegación).
Cada ballena es fotografiada y comparada con el catálogo de fotoidentificación del ICB/Ocean Alliance, que reúne más de 5.000 individuos conocidos desde 1971. Vincular la historia de vida de cada ballena con sus movimientos actuales permite comprender cómo influyen factores como el estado de salud, el sexo, la edad y la etapa reproductiva en sus rutas migratorias.


