El 7 de septiembre se cumplen 30 años de la muerte de Gilda. Myriam Alejandra Bianchi tenía 34 años cuando el micro que trasladaba a su banda hacia Chajarí chocó con un camión en el kilómetro 129 de la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos, en la tarde lluviosa del 7 de septiembre de 1996. Tres décadas después, su figura no se apagó: creció hasta convertirse en un mito popular y una santa pagana a la que millones le rezan y le piden milagros.
Para recordarla, Leader Music, Cumbiatube y el canal oficial de Gilda en YouTube anunciaron el lanzamiento de contenidos especiales durante todo septiembre: una entrevista completa en formato podcast que se subirá a todas las plataformas, testimonios inéditos de grandes nombres de la movida tropical y material audiovisual que recorre toda su obra.
Antes de los escenarios, Gilda era una maestra jardinera de Villa Devoto con un matrimonio en crisis y un sueño postergado. Un aviso en el diario Clarín que buscaba voz femenina para un grupo musical fue el impulso que la llevó a animarse. Junto al músico Toti Giménez, pagaron derecho de piso, enfrentaron contratos abusivos y soportaron el rechazo de una industria dominada por hombres.
A comienzos de los 90, la cumbia era un territorio predominantemente masculino. Gilda rompió el molde con una propuesta sensual pero no cosificada, con una voz melodiosa y letras que le hablaban de igual a igual a las mujeres de barrio. Canciones como «Corazón valiente» y «Fuiste» le dieron una mirada de género a los vínculos amorosos que resonó en millones de personas.



