Aunque el rock de los años 70 suele asociarse a excesos, drogas y alcohol, varios artistas desafiaron ese estereotipo y apostaron por una vida completamente sobria, sin que eso afectara su éxito ni su influencia.
Uno de los casos más conocidos es el de Gene Simmons, líder de Kiss, quien siempre se mantuvo alejado de las drogas y el alcohol. Su decisión estuvo marcada por su historia familiar y por una fuerte postura personal frente a los excesos que rodeaban a la banda.
También destaca Frank Zappa, figura clave de The Mothers of Invention. En plena era psicodélica, rechazó las sustancias por considerarlas un obstáculo para la creatividad, apostando en cambio por una ética de trabajo rigurosa.
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En el caso de Angus Young, integrante de AC/DC, su elección estuvo influida por experiencias cercanas con el alcohol dentro de su entorno. A pesar de liderar una de las bandas más asociadas a ese imaginario, nunca consumió ni drogas ni bebidas alcohólicas.
Otro perfil atípico es el de Tom Scholz, fundador de Boston. Ingeniero del MIT, construyó su carrera desde el perfeccionismo técnico, evitando cualquier sustancia que interfiriera con su proceso creativo.
Por último, Ted Nugent, integrante de The Amboy Dukes y Damn Yankees, hizo de la sobriedad una bandera pública, criticando abiertamente la cultura de excesos en la industria musical.
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Estas trayectorias muestran que, incluso en uno de los géneros más asociados al descontrol, existió otra forma de construir identidad artística: basada en la constancia, la claridad mental y decisiones personales firmes.
Fuente: Indie Hoy.


