Este domingo se cumplen 11 años de la muerte del fiscal Alberto Nisman y, pese al tiempo transcurrido, no existe una sola prueba concreta que sostenga la hipótesis de un homicidio. Todas las pericias profesionales realizadas concluyeron que el fiscal se quitó la vida en su departamento de Puerto Madero.
Los estudios del Cuerpo Médico Forense, la Junta Médica y la Junta Criminalística coincidieron en que no hubo intervención de terceros. El departamento estaba cerrado desde adentro y no se registraron huellas ni rastros que indiquen la presencia de otra persona en el baño al momento del disparo.
Sin embargo, en Comodoro Py la causa sigue abierta. En las últimas semanas, la Justicia avanzó con medidas consideradas desproporcionadas, como la convocatoria a declarar de unos 300 integrantes de la Inteligencia del Ejército, un proceso que podría extenderse durante más de dos años y que hasta incluyó personal administrativo sin vínculo alguno con el caso.
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Ante la ausencia de pruebas nuevas, el fiscal Eduardo Taiano citó a indagatoria a la exfiscal Viviana Fein, quien investigó el hecho en los primeros meses. La audiencia fue fijada para el 24 de febrero, pese a que su actuación fue convalidada en su momento por la querella y ajustada a los protocolos vigentes.
Las pericias criminalísticas también descartaron irregularidades en la escena. La sangre se dispersó sin interferencias y no se detectaron pisadas ni huellas ajenas, lo que refuerza la conclusión de que Nisman estaba solo al momento de su muerte.
A más de una década del hecho, la investigación continúa sin avances sustanciales. Para distintos sectores, el sostenimiento del expediente responde más a intereses políticos y geopolíticos que a evidencias judiciales, manteniendo viva una hipótesis que nunca pudo ser probada.
Fuente: Página 12.


