El 17 de agosto de 2005 quedará grabado en la memoria futbolera: Lionel Messi, con apenas 18 años, hizo su primera aparición en la Selección Argentina mayor en un amistoso frente a Hungría en Budapest. Su ingreso al campo fue efímero: apenas 43 segundos, tocó tres pelotas y terminó expulsado por el árbitro Markus Merk.
La jugada que derivó en la roja comenzó con un pase de Lucas Bernardi. Messi aceleró con la pelota, Vilmos Vanczák lo sujetó de la camiseta y, en un intento de zafarse, el joven rosarino levantó el brazo. Merk no dudó y le mostró la tarjeta roja. La reacción del cuerpo técnico y de los compañeros fue de sorpresa y contención, intentando calmar la frustración del astro emergente.
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En el vestuario, Messi estuvo más de media hora entre lágrimas y bronca. Tocalli, asistente de José Pekerman, y el cuerpo médico lo consolaron, asegurándole que su talento no estaba en discusión y que tendría nuevas oportunidades. Sus compañeros, entre ellos Lucas Bernardi y Lisandro López, lo contuvieron y lo animaron a seguir confiando en su futuro con la Albiceleste.
A pesar del mal inicio, aquel debut doloroso no frenó a Messi. Con el tiempo, se convirtió en el referente indiscutido del seleccionado argentino, dejando atrás aquel episodio y construyendo una trayectoria histórica llena de logros, récords y momentos inolvidables para el fútbol mundial.
Fuente: ESPN.


