El 18 de agosto de 1936, Federico García Lorca fue fusilado cerca de Granada, durante los primeros días de la Guerra Civil Española. Tenía 38 años. Noventa años después, su obra sigue siendo una de las más leídas y representadas en lengua española.
Nacido el 5 de junio de 1898 en Granada, mostró desde joven interés por la música, el dibujo y la literatura. En 1919 se mudó a Madrid para vivir en la Residencia de Estudiantes, donde convivió con Salvador Dalí y Luis Buñuel, y consolidó su vocación literaria. Integró la Generación del 27, el grupo que renovó la poesía española en homenaje a Luis de Góngora.
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Su obra abarcó poesía, teatro y prosa. Entre sus libros más conocidos figuran Romancero gitano, Poeta en Nueva York y Canciones. En teatro, dejó piezas fundamentales del teatro moderno como Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba. Su estilo combinó el simbolismo, la cultura andaluza y la exploración de temas como el amor, la libertad y la muerte. También dirigió La Barraca desde 1930, un grupo universitario que llevaba obras clásicas a regiones de España sin acceso a la cultura.
Algunas de sus frases más recordadas: «Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse». «La poesía no quiere adeptos, quiere amantes». «Callar y quemarse es el castigo más grande que nos podemos echar encima».
Con información de La Nación.


