Al cumplirse el 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la ciudad de Puerto Madryn dio el nombre de Abuelas de Plaza de Mayo a una calle ubicada en el sector sur, frente a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y el Centro Científico Tecnológico, en un área de intensa circulación académica y social.
La ceremonia rindió homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo con una fuerte impronta de reivindicación de la memoria colectiva y discursos que llamaron a la reflexión y al fortalecimiento de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Fernando Sandoval, integrante de H.I.J.O.S. Nodo de la Red por el Derecho a la Identidad, destacó el rol de las Abuelas en la lucha por la identidad y repasó su propia historia: la desaparición de sus padres y el reencuentro con su hermano apropiado durante la dictadura.
«Es un momento que marca un hito en Puerto Madryn y también en la Argentina, porque si bien hay en España una calle Abuelas de Plaza de Mayo, no había una calle dedicada a las abuelas, no por tener la exclusividad, sino porque las abuelas merecen este reconocimiento y mucho más», expresó Sandoval.
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La denominación de la calle trascendió la señalización urbana y se constituyó en una intervención simbólica del espacio público, incorporando una marca histórica en la vida cotidiana de la ciudad.
El referente de H.I.J.O.S. señaló que «lo más importante es que la búsqueda sigue, que hay que seguir recogiendo el legado de las Abuelas de Plaza de Mayo» y resaltó el acompañamiento de la comunidad, que se hizo presente en el acto.
«Es importante mantener la memoria activa. También la construcción de la verdad se hizo con testimonios y con la justicia civilizada, que son los juicios por delitos de lesa humanidad», indicó Sandoval, y subrayó: «Justicia que mi familia y los 30.000 no tuvieron».
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Durante la ceremonia, las intervenciones coincidieron en señalar que la memoria no puede reducirse a un acto protocolar, sino que debe sostenerse como una discusión vigente sobre el presente. En ese marco, se destacó que el contexto actual reactualiza debates en torno a la memoria histórica y a los consensos construidos en democracia.
Sandoval hizo hincapié en que, pese a todo lo que vivió su familia, «nos guían sentimientos de amor, no tenemos odio. Sí estamos dolidos, nos da bronca no tener a nuestros seres queridos, no tener a esos 300 nietos y nietas que faltan restituir. Nos gustaría poder cerrar ese ciclo o saber dónde están los restos de nuestra familia».
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Las Abuelas de Plaza de Mayo tuvieron y tienen un rol fundamental en la recuperación de la identidad de personas apropiadas durante la dictadura. Su trabajo permitió restituir más de 140 identidades.
Sandoval reflexionó: «Este relato que tiene el Gobierno Nacional, de un relato negacionista de la verdad completa… nosotros decimos hay que construirse para la verdad completa, que es cuando aparezcan todos los nietos y las nietas que faltan restituir su identidad, y cuando aparezcan o sepamos dónde están los restos de los 30.000 desaparecidos».








