El 5 de agosto, la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactó contra la superficie de la Luna, cerca de los cráteres Einstein y Bell, tal como estaba previsto. Sin embargo, ningún observatorio logró obtener una imagen directa de la colisión, que se produjo a unos 8.700 kilómetros por hora.
La evidencia más sólida del impacto proviene de una observación realizada en Chile. Científicos que utilizaron el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral detectaron una corriente de sodio y litio que apareció pocos minutos después del momento previsto para la colisión. Los investigadores consideran que esa señal es suficiente para confirmar con plena confianza que el impacto ocurrió donde estaba previsto. El sodio provendría del material expulsado de la superficie lunar, mientras que el litio se habría originado en el propio cohete.
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Según estimaciones de la NASA, la etapa superior del Falcon 9 habría excavado un cráter de aproximadamente 18,3 metros de diámetro y 3,6 metros de profundidad, además de expulsar una nube de polvo y roca. Es posible que en los próximos días se publiquen las primeras imágenes del nuevo cráter.
La NASA no ha publicado imágenes ni resultados de sus propias observaciones. SpaceX tampoco emitió comentarios. En las últimas horas comenzaron a circular en redes sociales supuestos videos del choque que, según los científicos, fueron generados con inteligencia artificial.
Con información de Wired.


