Cada vez más personas recurren a los adaptógenos, como el ginseng o la ashwagandha, para combatir el estrés. Pero, ¿son realmente efectivos?
Los adaptógenos son hierbas que se cree ayudan a equilibrar el cuerpo frente al estrés. Aunque se utilizan en Asia desde hace siglos, su popularidad en Occidente ha crecido recientemente. Se toman en cápsulas, infusiones o en polvo para reducir los efectos nocivos del estrés.
Diversos estudios sugieren que ciertos adaptógenos pueden ser efectivos. Por ejemplo, la ashwagandha ha demostrado mejorar los niveles de serotonina y reducir la ansiedad, según investigaciones recientes. Sin embargo, el uso de estos suplementos no está regulado por las autoridades sanitarias, lo que plantea dudas sobre la dosis adecuada.
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El ginseng, otro adaptógeno popular, también ha mostrado efectos antiestrés. Sin embargo, al ser un estimulante, puede causar insomnio en algunas personas. En este sentido, los expertos aconsejan tener precaución al incorporar adaptógenos en la rutina diaria.
A pesar de los beneficios prometidos, los adaptógenos no son una solución mágica. Los médicos sugieren que se combinen con otras estrategias, como el ejercicio o la meditación, para combatir el estrés de manera efectiva.
En conclusión, si bien los adaptógenos pueden ofrecer alivio, es esencial consultar a un médico antes de utilizarlos, ya que podrían interactuar con otros medicamentos o tener efectos secundarios inesperados.


