No obstante, en Argentina, el debate se enmarca en una realidad distinta: la brecha digital. Aunque el mundo occidental se preocupa cada vez más por el impacto de la tecnología en los jóvenes, en Argentina la prioridad sigue siendo garantizar el acceso igualitario a herramientas digitales. Esta divergencia plantea interrogantes importantes sobre quién tiene la responsabilidad de proteger a los niños y adolescentes en un contexto de rápida evolución tecnológica.
El enfoque en China de limitar el tiempo de pantalla según la edad es interesante, pero plantea cuestiones fundamentales. ¿Existe evidencia sólida que respalde la necesidad de estas restricciones o estamos repitiendo un patrón de «pánico moral» ante la llegada de nuevas tecnologías, como ocurrió con la televisión y el automóvil en el pasado? ¿Quién debe asumir la responsabilidad de prevenir los posibles daños del uso excesivo de dispositivos en los jóvenes?
Una de las voces destacadas en este debate es la Dra. Roxana Morduchowicz, experta en Comunicación de la Universidad de París y asesora de la UNESCO en Ciudadanía Digital. Morduchowicz argumenta que, en lugar de limitar simplemente el tiempo de uso, es fundamental abordar el contexto y el propósito del uso de los dispositivos. La autonomía y la responsabilidad de los padres, la educación escolar en ciudadanía digital y la acción gubernamental son componentes clave para una respuesta efectiva.
La experta también enfatiza que la edad del usuario y el acompañamiento son factores determinantes. El impacto del tiempo de pantalla varía según si el niño está solo o acompañado por un adulto. Además, el tipo de contenido al que se accede en esas horas es crucial. Dos horas pueden ser empleadas de manera productiva para aprender y crear, pero también pueden exponer a los jóvenes a riesgos como la información falsa, el acoso en línea y contenidos inapropiados.
Otro aspecto relevante es el papel de la inteligencia artificial (IA). La introducción de la IA ha agregado nuevas dimensiones al debate, ya que puede influir en la atención de los estudiantes y en su salud mental. Se plantea la necesidad de no centrarse solo en el tiempo de pantalla, sino en cómo los algoritmos pueden impactar la experiencia digital y social de los jóvenes.
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A medida que avanzamos en este debate, surge la pregunta de quién debe asumir la responsabilidad de proteger a los jóvenes. La Dra. Morduchowicz argumenta que la responsabilidad recae en la familia, la escuela y el Estado. La educación digital y la ciudadanía digital son pilares esenciales para garantizar un uso seguro y responsable de la tecnología.
El contraste con China y otras regiones pone de relieve la necesidad de adaptar las estrategias a la realidad local. Si bien es crucial abordar el tiempo de pantalla y la influencia de la inteligencia artificial, América Latina se enfrenta a desafíos adicionales, como la brecha digital y la falta de habilidades digitales. En última instancia, el enfoque debe ser integral y orientado a capacitar a los jóvenes para que utilicen la tecnología de manera informada y consciente, empoderándolos para navegar en un mundo digital en constante evolución.
FUENTE: Infobae


