Las lluvias persistentes y las temperaturas moderadas de esta primavera generan condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades que pueden afectar la producción frutícola del Alto Valle. Especialistas de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) alertaron sobre posibles daños en los cultivos y recomendaron intensificar los controles en las chacras.
La advertencia fue realizada por investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias, entre ellos María Cristina Sosa, investigadora del CONICET y especialista en Fitopatología. Según explicó, la combinación de humedad, hojas mojadas y temperaturas frescas favorece la proliferación de patógenos que comprometen la calidad y el rendimiento de la fruta.
Una de las principales preocupaciones es la sarna del peral, una enfermedad que puede desarrollarse rápidamente cuando encuentra condiciones ambientales propicias. En temporadas anteriores provocó importantes pérdidas comerciales en la región. Entre las variedades más susceptibles se encuentra William’s, aunque también pueden resultar afectadas Packham’s Triumph y Beurre d’Anjou.
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Los especialistas señalaron que el riesgo varía según cada establecimiento y depende de factores como las horas de humedad en las hojas, la temperatura y la presencia previa del patógeno. Por eso, recomendaron realizar un seguimiento permanente de los montes frutales y planificar los tratamientos sanitarios de acuerdo con la situación de cada chacra.
El relevamiento también advierte sobre otras enfermedades, como las podredumbres provocadas por Botrytis, que pueden generar pérdidas durante la conservación de la fruta. Además, se observa un aumento del cancro bacteriano en cerezos y de la mancha bacteriana en ciruelos, con posibilidades de mayores infecciones durante esta primavera.
Desde la Facultad de Ciencias Agrarias destacaron que el monitoreo y el registro de la evolución sanitaria de los cultivos son fundamentales para anticipar problemas y reducir pérdidas. También remarcaron la importancia de aplicar tratamientos preventivos de manera planificada, para evitar el uso excesivo de productos fitosanitarios y preservar la calidad de la producción.


