El agrifoodtech se consolida como uno de los vectores de mayor transformación en la economía agroalimentaria. El concepto engloba el desarrollo y la aplicación de tecnologías destinadas a optimizar la producción, procesamiento, distribución y consumo de alimentos. Su objetivo central es mejorar la eficiencia operativa, la sostenibilidad ambiental y la resiliencia de los sistemas alimentarios frente a desafíos como el cambio climático y la seguridad alimentaria.
En términos prácticos, el ecosistema abarca herramientas de agricultura de precisión, plataformas de monitoreo climático y de suelos, sistemas de trazabilidad y gestión logística, así como soluciones biotecnológicas para optimizar semillas y reducir insumos químicos. La digitalización de procesos permite monitorear cultivos en tiempo real mediante sensores de humedad y temperatura, ajustar el riego y minimizar desperdicios a lo largo de toda la cadena.
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A nivel regional, Colombia emerge como uno de los casos más destacados. Al cierre de 2025, el país registró 201 startups activas en agrifoodtech, un crecimiento del 24% interanual, pese a un contexto internacional de retracción del capital de riesgo. La inversión en tecnología agroalimentaria cayó 19,3%, hasta los USD 32,6 millones, aunque el sector se mantuvo como la tercera categoría de inversión, detrás de fintech y software empresarial.
Según Sergio Zúñiga Bohórquez, vicepresidente regional de Eatable Adventures, la contracción global no impidió que el ecosistema colombiano continúe generando empresas y desarrollando soluciones propias. El 64% de las startups crea su tecnología internamente —frente al 42% del período anterior—, lo que refleja un avance en propiedad intelectual y sofisticación técnica.
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El sector también muestra impacto en empleo y descentralización. Actualmente emplea de forma directa a 2.153 personas, un 9% más que el año previo. Aunque Bogotá concentra el 40% de las startups, ciudades como Medellín y Cali ganan protagonismo. Sin embargo, el principal desafío sigue siendo la escalabilidad: el 84% de las rondas de inversión se concentra en etapas tempranas, lo que evidencia la necesidad de instrumentos financieros que permitan a las empresas dar el salto hacia fases de mayor expansión.
Fuente: Infobae.


