Al menos 56 civiles murieron y 139 resultaron heridos desde el inicio del reciente conflicto entre Afganistán y Pakistán, según informó este viernes el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Entre las víctimas fatales hay 24 niños y seis mujeres, en medio de una escalada de enfrentamientos que comenzó el 26 de febrero en la zona fronteriza.
El alto comisionado Volker Türk instó a ambas partes a poner fin a las hostilidades y priorizar la asistencia a la población afectada. En un comunicado oficial, el funcionario advirtió que la violencia golpea principalmente a comunidades que desde hace años viven atravesadas por la pobreza, la inestabilidad y los conflictos armados.
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La crisis humanitaria también se refleja en el creciente número de desplazados. De acuerdo con datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), cerca de 115.000 personas en Afganistán y otras 3.000 en Pakistán se vieron obligadas a abandonar sus hogares en la última semana para escapar de los bombardeos y los enfrentamientos.
Los combates se intensificaron después de que Kabul lanzara una ofensiva en la frontera como respuesta a ataques aéreos atribuidos a Pakistán, que supuestamente buscaban posiciones de grupos armados en zonas montañosas. El gobierno afgano denunció que los bombardeos provocaron numerosas víctimas civiles, lo que elevó la tensión entre ambos países.
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En respuesta, Islamabad llevó adelante nuevos ataques aéreos contra distintos puntos, entre ellos la antigua base estadounidense de Bagram, la capital Kabul y la ciudad de Kandahar. Frente a este escenario, Naciones Unidas volvió a pedir que se proteja a la población civil y que las diferencias se resuelvan mediante el diálogo para evitar una mayor catástrofe humanitaria.
Fuente: DW.


