El fenómeno golpeó con fuerza y provocó destrucción masiva. Las autoridades mantienen operativos de rescate en varias zonas afectadas.
Al menos 61 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas tras intensas lluvias que azotaron distintas regiones de Afganistán durante la última semana, según informaron fuentes oficiales.
El balance también incluye al menos cuatro personas desaparecidas, mientras continúan las tareas de búsqueda en áreas afectadas por inundaciones repentinas y deslizamientos. La situación se agravó tras un sismo registrado en el noreste del país, que dejó otras ocho víctimas fatales.
Las precipitaciones causaron daños generalizados en viviendas y medios de subsistencia. De acuerdo a los reportes, más de 2.400 casas fueron destruidas total o parcialmente, dejando a miles de familias sin techo.
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Las autoridades locales advirtieron que la emergencia impacta también en la producción agrícola, clave para la economía del país, lo que podría agravar la situación humanitaria en las próximas semanas.
En los últimos años, Afganistán ha enfrentado eventos climáticos extremos de manera recurrente, con inundaciones y sequías cada vez más frecuentes. Especialistas vinculan este fenómeno con los efectos del cambio climático a nivel global.
A pesar de su baja emisión de carbono, el país figura entre los más vulnerables frente a estos eventos, en un contexto marcado por décadas de conflicto, infraestructura limitada y escasa capacidad de respuesta ante desastres.
Con información de DW.
Foto: NBC.


