Hallada en el siglo XIX, la botella de vino más antigua del mundo permanece sin abrir en un museo alemán desde 1867. Con 1.700 años de antigüedad, este histórico recipiente ofrece una fascinante ventana al pasado.
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Expertos en la materia aseguran que cuantos más años tiene una botella de vino, mayor es su valor. Sin embargo, los recipientes que conservan esta bebida pueden alcanzar niveles extremos como sucedió con la botella de vino más antigua del mundo. Esta botella fue descubierta en el siglo XIX y, en 2018, los especialistas recomendaron no abrirla. Aunque su contenido no sería agradable al paladar, aseguran que no representaría un riesgo para la salud si se llegara a consumir.
La botella de vino más antigua fue hallada en una tumba junto a los restos de un noble del Imperio Romano en tierras alemanas. Desde 1867, ha permanecido en el Museo Histórico del Palatinado en Speyer, Alemania. Este recipiente, bautizado como «Speyer» por su cercanía a la ciudad homónima, fue descubierto junto a diez vasos y otro sarcófago con los restos de una mujer y seis botellas de vidrio. Sin embargo, solo una contenía líquido.
Los estudios han demostrado que la botella fue utilizada para guardar vino y tiene una antigüedad de unos 1.700 años. Embotellada entre los años 325 y 350, tiene una capacidad de 1,5 litros y no ha presentado variaciones en los últimos 25 años. Su conservación se debe, en parte, a la cantidad de aceite de oliva espeso utilizado para sellar el vino del aire, lo que ha evitado la evaporación del contenido de etanol.
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La botella Speyer es considerada una pieza inusual para su época. Durante el Imperio Romano, los recipientes de vidrio eran muy débiles y se evitaba su uso para almacenar líquidos. El hecho de que esta botella haya permanecido intacta durante diecisiete siglos es sorprendente.
A pesar de las discusiones sobre abrir la botella para evaluar su contenido, en 2018 se determinó que debía permanecer cerrada debido a la incertidumbre sobre cómo reaccionaría el vino al entrar en contacto con el aire. La profesora de enología Monika Christmann de la Universidad Hochschule de Geisenheim explicó que, microbiológicamente, el vino probablemente no está estropeado, pero no traería alegría al paladar.
La botella Speyer sigue siendo un tesoro invaluable en la historia de la enología y un testimonio de las prácticas de conservación del Imperio Romano. Su presencia en el Museo del Vino es un recordatorio del ingenio y la habilidad de los antiguos romanos en la preservación de sus bienes más preciados.
Fuente y foto: C5N


