Alemania investiga dos ataques contra instalaciones eléctricas ocurridos el martes, en nuevos episodios que las autoridades consideran posibles actos de sabotaje contra infraestructura crítica del país.
El primer incidente tuvo lugar en Jänschwalde, cerca de la frontera con Polonia, donde fueron hallados varios artefactos explosivos en una subestación que distribuye energía proveniente de una central a carbón. Al menos uno de los dispositivos llegó a detonar.
En Bergheim, en el oeste alemán, desconocidos provocaron de manera deliberada un cortocircuito en una subestación del operador Amprion mediante un ataque contra cables aéreos. El hecho no generó un apagón de gran escala, aunque afectó el funcionamiento de centrales cercanas.
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El ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, Herbert Reul, afirmó que el episodio fue intencional y que existe una sospecha inicial de sabotaje. Los investigadores analizan además si ambos ataques están relacionados.
Las autoridades manejan dos hipótesis principales: una posible operación dirigida a distancia por un Estado extranjero o la intervención de extremistas de izquierda. En el caso de Jänschwalde, la policía de Brandeburgo abrió una investigación por presunta formación de una organización terrorista.
Los nuevos ataques se producen después de varios episodios contra instalaciones energéticas en Alemania. Algunos fueron reivindicados por el grupo de extrema izquierda Vulkangruppe, aunque hasta ahora las autoridades no han logrado identificar a los responsables de esas acciones.


