Un vertido de pellets de plástico, utilizado como materia prima, alcanzará toda la costa del mar Cantábrico, generando una crisis ambiental. La investigadora Marinella Farré del Idaea alerta sobre la urgencia de retirar estos pellets para prevenir un impacto prolongado en la región.
Estos pellets, de aproximadamente cinco milímetros, podrían tardar entre 50 y 70 años en desaparecer del medio marino. Aunque no se consideran tóxicos, representan un problema físico para la fauna local, como peces grandes y aves. La Xunta de Galicia confirmó que los pellets no son tóxicos ni peligrosos.
La investigadora solicita una retirada rápida de los pellets, ya que con el tiempo podrían descomponerse en micro o nanoplásticos, aumentando su impacto. La presencia de estos plásticos flotantes presenta riesgos para peces y aves, afectando su salud y generando peligros de atragantamiento.
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Fuente: Télam


