Foto: Prensa Alpine (TyC Sports).
Si le cambian el impulsor, que ya tiene cuatro carreras de uso, el argentino podría recibir un castigo en la grilla. Por qué Azerbaiyán puede ser una buena oportunidad de «purgar» la sanción.
El motor del Alpine número 43 que maneja Franco Colapinto ya acumula cuatro carreras consecutivas de uso sin modificaciones. El piloto argentino está al límite de componentes permitidos en la temporada y podría ser penalizado si el equipo decide reemplazarlos.
Colapinto heredó una situación complicada de Jack Doohan, quien en apenas seis grandes premios utilizó tres cupos en piezas clave del impulsor Renault. Esto dejó al auto A525 con menos margen reglamentario para afrontar el resto del campeonato.
Según la normativa de la FIA, cada monoplaza puede utilizar hasta cuatro motores de combustión interna, MGU-H, MGU-K y turbocompresores por año. El argentino ya emplea su quinto de cada uno, con un desgaste significativo tras las citas de Bélgica, Hungría, Países Bajos e Italia.
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El desgaste empieza a reflejarse en el bajo rendimiento del Alpine, uno de los equipos más relegados de la parrilla. Por ello, en Bakú podría ser una oportunidad para asumir una sanción: el circuito es muy exigente para el motor y una penalización de cinco lugares no alteraría demasiado la posición de partida.
Con componentes nuevos, Colapinto podría llegar en mejores condiciones al Gran Premio de Singapur del 5 de octubre, donde el trazado es más técnico y la potencia no resulta tan determinante como en Azerbaiyán.
No solo el argentino está en riesgo: la lista oficial de la FIA también incluye a Lewis Hamilton, Yuki Tsunoda, Kimi Antonelli, Fernando Alonso y Liam Lawson. En tanto, Pierre Gasly, compañero de Colapinto, aún cuenta con un recambio autorizado.
Fuente: TyC Sports.


