Foto: @angelatorres (Vía instagram)
Ángela Torres lanza su primer álbum solista, “no me olvides”, un trabajo honesto y visceral donde la cantante se entrega por completo a la música. A través de once canciones sin colaboraciones, se anima a hablar de relaciones tóxicas, fragilidad emocional, y de lo que implica ser figura pública desde lo íntimo.
Tras un recorrido artístico ligado al teatro, la TV y el cine, la artista se consolida ahora en su faceta más cruda y musical. “no me olvides” funciona como un manifiesto emocional, donde Torres canta desde sus propias vivencias sin filtros ni ornamentos.
Temas como “oops!”, “no me olvides” y “favorita” son himnos pop que combinan energía luminosa con letras de contrastes y dolor emocional. Hay alegría, pero también heridas abiertas, dichas con sensibilidad.
Por otro lado, canciones como “placard”, “luz roja”, “mal”, “demasiado”, “vértigo” y “superhéroe” se sumergen en un tono más introspectivo, con climas melancólicos y baladas oscuras. Allí, Ángela abraza su vulnerabilidad y canta con el corazón roto.
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En cambio, con “friki” y “dondeestanmisamigos”, el disco explora una energía más electrónica y nocturna, pero sin perder la introspección que atraviesa todo el álbum. Son canciones de fiesta con fondo de nostalgia.
Producido por Fermín Ugarte (Dillom, Bandalos Chinos), el álbum construye un universo sonoro que va del pop emocional a la electrónica experimental, pasando por baladas teatrales. Los visualizers, dirigidos por Juan Manuel Pinzón y Teo Podolsky, amplifican esa propuesta con guiños a la comedia musical y a la calle Corrientes, cuna artística de Torres.
Con una identidad estética sólida y un discurso que mezcla dolor, ternura y rebeldía, Ángela Torres se posiciona como una de las voces más potentes del nuevo pop argentino. “no me olvides” no es solo un disco: es una catarsis pública convertida en arte.
Fuente: Filomusica.


