Desde un pequeño departamento en el barrio porteño de Almagro, Lucas Hortiguera transformó su pasión por el tejido en un proyecto que hoy pisa fuerte en la escena cultural argentina. A los 27 años, el diseñador textil egresado de la UBA es el creador de Saint Luky, una marca artesanal que se volvió referencia obligada para estilistas y artistas del pop y el trap nacional.
Su historia con las agujas comenzó en la infancia, observando a su abuela mientras tejía en casa. Aquellas primeras bufandas, que llevaba orgulloso al colegio, marcaron un vínculo temprano con el mundo textil. Sin embargo, su primer sueño profesional estuvo lejos de la moda: quería ser arquitecto. El cambio llegó cuando descubrió, a través de videoclips, que era posible construir una identidad estética propia dentro de la música urbana.
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El punto de inflexión se produjo en plena pandemia, cuando un mensaje directo de Instagram lo conectó con el equipo de Cazzu. En pocas semanas, una prenda diseñada por él apareció en una producción de alto impacto y su nombre empezó a circular entre los principales estilistas del país. Desde entonces, su taller doméstico no dejó de recibir pedidos para figuras como María Becerra, Emilia Mernes, Trueno, Dillom y Thiago PZK.
Entre ovillos, máquinas de tejer antiguas y jornadas maratónicas, Lucas combina la paciencia del oficio artesanal con los tiempos vertiginosos del espectáculo. Su sello está en las terminaciones manuales, los detalles únicos y una estética que fusiona tradición y vanguardia. En ese equilibrio, logró posicionar a Saint Luky como una marca con identidad propia dentro del universo de la moda argentina.
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Con los pies en la tierra y la mirada puesta en el futuro, sueña con acompañar a las artistas en giras internacionales y llevar su trabajo a nuevos escenarios. Mientras tanto, sigue creando desde su living, convencido de que la inspiración más poderosa nace en los lugares más cotidianos.
Fuente: TN.


