La Argentina aparece como una excepción entre los principales productores agrícolas del mundo frente al fenómeno climático de El Niño. Según un informe de S&P Global, las lluvias mejoraron las perspectivas locales de soja y maíz, mientras que Brasil y otros países productores enfrentan riesgos de pérdidas en sus cosechas.
En el caso de la soja, S&P Global elevó en 4 millones de toneladas su estimación para la Argentina, hasta alcanzar los 55 millones. En contraste, la proyección para Brasil bajó en 6 millones, hasta los 177 millones de toneladas, aunque algunos modelos advierten que la producción brasileña podría caer todavía más.
Uno de esos escenarios calcula que existe un 65% de probabilidad de que la cosecha de soja de Brasil se ubique entre 160 y 170 millones de toneladas. La eventual reducción podría modificar la disponibilidad regional de la oleaginosa, mientras que la mejora argentina no alcanzaría para compensar por completo las posibles pérdidas del principal productor sudamericano.
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Las perspectivas también son favorables para el maíz argentino. Las estimaciones sobre el impacto potencial de El Niño prevén una mejora cercana al 3% en la producción nacional, frente a una caída aproximada del 7% en Brasil. De esta manera, la Argentina podría registrar resultados positivos en sus dos principales cultivos extensivos.
El panorama internacional presenta riesgos adicionales. Australia podría sufrir una caída de alrededor del 21% en su producción de trigo, mientras que Brasil aparece entre los países más expuestos a condiciones climáticas adversas para el maíz. El impacto dependerá, entre otros factores, del estado de los cultivos y de su capacidad para soportar el estrés climático.
El efecto de El Niño también alcanzaría a otros productos agrícolas, aunque en distintos plazos. En el caso del aceite de palma, las pérdidas podrían hacerse más visibles a partir de marzo de 2027. Las estimaciones citadas prevén una reducción de 5,8 millones de toneladas en Indonesia y de 2,5 millones en Malasia, debido al ciclo de desarrollo del fruto.
En la Argentina, los antecedentes históricos aportan otra referencia. Según un informe de EcoGo, durante las 15 campañas con El Niño registradas desde 1980/81, los rindes de soja se ubicaron en promedio un 6,1% por encima de su tendencia y los de maíz, un 6,4%. Sobre una cosecha de 115 millones de toneladas, la diferencia frente a los años con La Niña supera los 10 millones de toneladas.
Para la campaña 2026/27, EcoGo proyecta una producción total de 155,8 millones de toneladas, un 10% por debajo del récord de la temporada anterior, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario. Esa estimación todavía no contempla el impacto de El Niño. Si la soja y el maíz repitieran los desvíos promedio observados durante este fenómeno, podrían aportar unos 7 millones de toneladas adicionales, aunque se trata de una referencia orientativa y no de una previsión definitiva.
La Bolsa de Comercio de Rosario moderó sus expectativas sobre la intensidad del fenómeno y consideró que podría pasar de la categoría de «muy fuerte» a «fuerte». Sin embargo, EcoGo advirtió que el principal riesgo para el país podría ser el exceso de precipitaciones y no la falta de agua. La consultora recordó que, a fines de 2025, unos 2 millones de hectáreas de la cuenca del Salado estaban inundadas o anegadas.
Así, la Argentina mantiene perspectivas favorables para la próxima cosecha en comparación con otros grandes productores agrícolas, aunque el resultado dependerá de cómo evolucionen las condiciones meteorológicas. Las lluvias pueden impulsar los rindes, pero su frecuencia y magnitud también podrían provocar anegamientos y complicaciones en distintas regiones productivas.


