El Gobierno argentino formalizó una protesta diplomática ante el Reino Unido por el ingreso del patrullero oceánico HMS Medway, de la Royal Navy, en aguas de jurisdicción nacional sin aviso previo a las autoridades argentinas. El reclamo fue presentado mediante una nota remitida a la Embajada británica el pasado 13 de julio y difundido públicamente por la Cancillería.
Según el Gobierno, el buque británico navegó dentro del mar territorial argentino, entre Tierra del Fuego y Santa Cruz, durante su tránsito hacia Punta Arenas, en Chile. La posición y el recorrido de la embarcación fueron detectados y documentados por el Comando Conjunto Marítimo, que informó el hecho a las autoridades nacionales.
En el comunicado oficial, la Cancillería rechazó «con firmeza esta incursión militar británica en espacios bajo jurisdicción argentina» y sostuvo que el episodio constituye un acto unilateral incompatible con las resoluciones de las Naciones Unidas sobre la disputa de soberanía por las Islas Malvinas. Además, afirmó que el Reino Unido incumplió los compromisos asumidos en materia de confianza militar.
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El Gobierno señaló que la situación vulnera las disposiciones del denominado Acuerdo Madrid II, firmado en 1990 tras la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Ese entendimiento establece que ambas partes deben notificarse con al menos 48 horas de anticipación sobre movimientos de buques o aeronaves militares que se aproximen a determinadas distancias de sus costas.
La detección del HMS Medway fue realizada mediante un vuelo de vigilancia de un avión Beechcraft B-200 «Cormorán» de la Aviación Naval, equipado con un sistema electroóptico que permitió determinar con precisión el recorrido del patrullero. El informe técnico también indicó que la embarcación mantuvo apagado durante parte del trayecto el sistema automático de identificación de buques (AIS).
La presentación diplomática representa un nuevo capítulo en la disputa entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas y reaviva las diferencias respecto de las actividades militares británicas en el Atlántico Sur, en un contexto de creciente sensibilidad política sobre el tema.
Fuente: Ámbito Financiero.


