Cada año, el deterioro de carreteras y la aparición de baches generan gastos millonarios para gobiernos y automovilistas, además de riesgos en seguridad vial. Para enfrentar este problema, ingenieros en Reino Unido desarrollaron Gipave, un asfalto reforzado con grafeno que promete revolucionar la infraestructura vial.
El grafeno, un material compuesto por una sola capa de átomos de carbono con una resistencia 200 veces superior al acero, ha sido probado como aditivo en pavimentos. Su incorporación mejora la rigidez del asfalto y reduce la sensibilidad al agua, lo que prolonga la vida útil de las carreteras y disminuye la frecuencia de intervenciones.
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En el condado de Essex se realizó un ensayo piloto: un carril fue pavimentado con Gipave y otro con asfalto tradicional. Tras tres años de exposición a miles de vehículos y cambios climáticos, los resultados mostraron que el material reforzado superó al convencional en rigidez y durabilidad, además de mantener la integridad de los agregados al fracturarse.
Los especialistas resaltan que, además de aumentar la seguridad vial, el asfalto con grafeno podría tener un impacto ambiental positivo al reducir el consumo de materiales y los trabajos de reparación frecuentes. La confianza generada por estas pruebas abre la posibilidad de usar Gipave para reparar baches críticos o en nuevas construcciones estratégicas.
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El principal obstáculo es económico: aunque 30 centavos de dólar por pie cuadrado parece accesible, aplicar Gipave a gran escala puede resultar costoso. Aun así, su potencial para reducir gastos de mantenimiento y mejorar la seguridad lo convierte en una opción atractiva para ciudades con problemas recurrentes de infraestructura vial.
Fuente: Infobae.


