El 2025 marca los 35 años de Mi Pobre Angelito, la comedia navideña que convirtió a Macaulay Culkin en un ícono mundial. Detrás del éxito, el rodaje estuvo lleno de imprevistos: renuncias de directores, maniobras presupuestarias, conflictos con actores y decisiones fuera de la ética profesional que pudieron poner en riesgo la película.
John Hughes, creador del guion, comenzó con una idea simple: imaginar a su hijo solo en casa durante las fiestas. Inspirado en sus miedos infantiles, escribió un guion lleno de humor físico y situaciones extremas. Sin embargo, el estudio inicial rechazó la película por costos, y Hughes tuvo que negociar por fuera de Warner para finalmente llevarla a 20th Century Fox.
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El director Chris Columbus asumió el proyecto tras renunciar a otra producción por conflictos con Chevy Chase. La selección de los actores también fue complicada: Joe Pesci y Daniel Stern dudaron en aceptar los papeles de los ladrones, mientras John Candy participó apenas unas horas por su apretada agenda. Macaulay Culkin, elegido tras audicionar a más de 200 chicos, fue la pieza central que sostuvo toda la película con su combinación de inocencia y picardía.
Detrás de cámaras, el rodaje estuvo marcado por tensiones. Pesci y Culkin no tenían buena relación, y los dobles de riesgo enfrentaban escenas extremadamente peligrosas. Además, la presión familiar se sumaba: Kit Culkin, padre de Macaulay, ejercía un control estricto y generaba conflictos sobre contratos y decisiones del hijo, llegando a administrar de manera cuestionable las ganancias del joven actor.
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A pesar de los obstáculos, Mi Pobre Angelito se convirtió en un fenómeno global: recaudó más de 450 millones de dólares, rompió récords de venta en video y cimentó la carrera de Culkin. La secuela, estrenada en 1992, mantuvo la fórmula, pero ningún remake posterior logró igualar la magia del original, que continúa siendo un clásico navideño atemporal.
Fuente: TN.


