En Avellaneda, cada jornada laboral de cinco mujeres comienza entre mates, facturas y risas. Mientras el reloj marca las nueve de la mañana, el equipo de Obr Ar se distribuye tareas: lijar paredes, retirar escombros y pintar techos. Más que un trabajo, es un proyecto que combina profesionalismo, maternidad y solidaridad entre colegas.
Obr Ar se consolidó durante la pandemia, cuando Valeria Salguero, una de las fundadoras, transformó la necesidad en oportunidad. Tras cerrar su peluquería, comenzó a formarse en electricidad y rápidamente se unió a otras profesionales para crear un grupo que pudiera afrontar obras grandes y complejas. Hoy, el equipo ofrece servicios de albañilería, plomería, sanitarios, electricidad y refacciones.
MRIÁ TAMBIÉN | Mi Pobre Angelito: secretos, conflictos y un éxito inesperado
Ser madres no significa que su trabajo sea “una changa”. Valeria y Mariana Alpuy, socia del proyecto, enfatizan que levantar peso o lijar paredes requiere disciplina, perseverancia y compromiso, además de sostener hogares. Su estructura interna prioriza la empatía: una madre puede asistir a actos escolares sin afectar la productividad del equipo, lo que marca la diferencia respecto a los grupos masculinos tradicionales.
A pesar de los prejuicios por trabajar en un rubro históricamente masculino, el grupo ha ganado reconocimiento. “El trabajo no tiene género. Tenemos callos en las manos y hacemos todo igual que cualquier hombre”, explica Valeria. La confianza que generan con sus clientes, especialmente familias y madres, las distingue: muchas dejan sus casas y a sus hijos confiando plenamente en estas profesionales.
MIRÁ TAMBIÉN | Cómo identificar cuando alguien te miente, según la inteligencia artificial
Además del esfuerzo físico, Obr Ar se destaca por el autocuidado y la colaboración entre sus integrantes. Nunca trabajan solas y se apoyan mutuamente, incluso en situaciones de riesgo como episodios de violencia de género. Para Mariana, el mayor orgullo es inspirar a jóvenes a integrarse a la construcción: “Hoy ser albañil es lo que más me gusta, y ver que mis hijos se sienten orgullosos de mí es incomparable”.
Fuente: TN.


