El oeste de Ucrania enfrentó una de sus noches más violentas del año tras un ataque ruso con misiles y drones que dejó 19 muertos y 66 heridos, según informaron autoridades locales. El bombardeo se concentró en la ciudad de Ternópil, donde un edificio de departamentos quedó parcialmente derrumbado, provocando escenas de pánico entre los vecinos que dormían al momento de la explosión.
Los equipos de rescate continuaban este miércoles con tareas de remoción de escombros ante la posibilidad de que más personas permanezcan atrapadas. Testigos describieron una densa columna de humo negro que cubrió la zona durante horas, mientras las llamas avanzaban entre los restos del bloque residencial alcanzado por el ataque.
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Además del impacto sobre viviendas civiles, la ofensiva rusa afectó infraestructura energética y de transporte en varias regiones. El gobierno ucraniano informó que la magnitud de los daños obligó a aplicar cortes eléctricos de emergencia en medio de temperaturas bajo cero, lo que complicó aún más la situación humanitaria.
El presidente Volodímir Zelenski insistió en que los ataques demuestran la necesidad de reforzar la defensa aérea ucraniana y reclamó mayor presión internacional para contener a Moscú. “Las sanciones y la asistencia militar pueden detener estos golpes contra la vida cotidiana”, escribió en la red X antes de viajar a Turquía para abordar posibles avances en negociaciones de paz.
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La tensión también se extendió más allá de Ucrania: Polonia cerró temporalmente dos aeropuertos en su frontera oriental y movilizó aeronaves militares al detectar la magnitud del lanzamiento de misiles y drones. Aunque posteriormente reabrió las operaciones, la medida reflejó la creciente preocupación en la región por el riesgo de desbordamiento del conflicto.
Fuente: Reuters.


