Las Fuerzas Democráticas Aliadas, vinculadas al Estado Islámico, atacaron una aldea en la provincia de Kivu del Norte con armas blancas y de fuego. La violencia provocó desplazamientos masivos y profundizó una de las crisis humanitarias más graves del mundo.
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Al menos 20 personas murieron durante un ataque perpetrado el fin de semana por las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) en el este de la República Democrática del Congo, según informó este lunes el ejército congoleño. La ofensiva tuvo lugar en la aldea de Mambimbi-Isigo, en el territorio de Lubero, provincia de Kivu del Norte, una de las zonas más castigadas por la violencia armada.
De acuerdo con el coronel Alain Kiwewa Mitela, administrador militar de la región, el ataque se produjo durante la madrugada del sábado y fue ejecutado con extrema violencia, utilizando cuchillos y armas de fuego. La incursión provocó un desplazamiento masivo de la población civil, que huyó ante el temor de nuevos ataques.
Activistas locales de la sociedad civil denunciaron que los rebeldes saquearon primero campos de cultivo antes de arremeter contra los habitantes de la aldea. El grupo ADF, que mantiene vínculos con el Estado Islámico desde 2019, no emitió comentarios sobre la masacre.
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El número de víctimas podría aumentar en las próximas horas. Kinos Kitwa, responsable de la sociedad civil en Bapere, advirtió que numerosos civiles permanecen desaparecidos tras el ataque y cuestionó la escasa presencia de tropas del ejército congoleño en la zona, una crítica recurrente en las comunidades afectadas por la inseguridad crónica.
Las Fuerzas Democráticas Aliadas operan en áreas fronterizas con Uganda y tienen como blanco principal a la población civil desarmada. El grupo surgió a finales de la década de 1990 en Uganda, integrado por facciones musulmanas opositoras al gobierno de Yoweri Museveni, y se trasladó al Congo en 2002 tras ofensivas militares ugandesas. Desde entonces, ha sido responsable de miles de muertes en más de dos décadas de conflicto.
La situación en el este del Congo se ha deteriorado gravemente en 2025. Según datos de la Coordinación Provincial de la Sociedad Civil de Kivu del Norte, al menos 62 civiles han sido asesinados desde comienzos del año por ataques de las ADF solo en los territorios de Beni y Lubero. En julio del año pasado, el grupo protagonizó una serie de ofensivas que dejaron más de 100 muertos, incluida una masacre en una iglesia católica de Komanda, donde murieron más de 40 personas.
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En este contexto, el jefe de operaciones de paz de Naciones Unidas, Jean-Pierre Lacroix, inició este lunes una visita oficial de dos días al este del país, con paradas en zonas especialmente golpeadas como Beni. Su llegada coincide con el debate internacional sobre el futuro de la misión de estabilización de la ONU en el Congo (MONUSCO), cuya retirada progresiva avanza en medio de fuertes críticas locales por su limitada capacidad para proteger a los civiles.
El este de la República Democrática del Congo atraviesa una de las crisis humanitarias más profundas del planeta. Más de 7,8 millones de personas se encuentran desplazadas internamente, principalmente en Kivu del Norte, Kivu del Sur e Ituri. A la violencia de las ADF se suma la ofensiva del grupo rebelde M23, respaldado por Ruanda, que controla amplias zonas del territorio y ha generado nuevas olas de desplazamientos desde principios de este año.
La inseguridad persistente ha paralizado servicios esenciales, forzado el cierre de escuelas y hospitales y dejado a millones de personas sin acceso a agua potable, alimentos ni atención médica básica. Organizaciones humanitarias advierten que la respuesta internacional sigue siendo insuficiente frente a una crisis prolongada por más de dos décadas y sin una salida política clara.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


