El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 quedó marcado por una fuerte reivindicación de la identidad latinoamericana. Ante una audiencia estimada de 130 millones de telespectadores, el cantante puertorriqueño Bad Bunny ofreció un show mayoritariamente en español y dejó un mensaje contundente: “La única cosa más poderosa que el odio es el amor”.
El evento se celebró el domingo por la noche en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, durante la final del campeonato nacional de fútbol americano, en la que los Seattle Seahawks vencieron por 29 a 13 a los New England Patriots. Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, fue el artista elegido para animar los 13 minutos del descanso y se convirtió en el primer músico en protagonizar casi íntegramente en español el show central del Super Bowl.
Con 89 millones de oyentes mensuales en Spotify, el artista era esperado por muchos como una de las voces más críticas de la política migratoria del presidente estadounidense Donald Trump, especialmente tras sus declaraciones recientes en la gala de los premios Grammy. Sin embargo, lejos de un discurso confrontativo directo, Bad Bunny optó por colocar en el centro del escenario la herencia cultural hispanoamericana, según relató el corresponsal de RFI, Nassim Molina, presente en el estadio.
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Trump siguió el partido desde su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, y reaccionó de inmediato en redes sociales. El mandatario calificó el espectáculo como “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos” y lo definió como “uno de los peores de todos los tiempos”. Además, consideró que la coreografía era “repugnante”, especialmente para los niños que siguieron la transmisión en todo el país y en el exterior.
Molina recordó que California alberga a casi 16 millones de latinos, una cifra superior a la población total de países como Cuba, República Dominicana, Honduras, Paraguay o Bolivia, un dato que explica el impacto simbólico del show.
Este Super Bowl quedará en la memoria como el “Super Tazón” hispano, no solo por la presencia de seis jugadores con raíces latinoamericanas en el campo de juego, sino también por el mensaje central del espectáculo. Una vez más, el evento deportivo más visto del mundo funcionó como un poderoso escaparate cultural global.
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Durante su actuación, Bad Bunny realizó un recorrido por tradiciones y costumbres latinas, e invitó al escenario a figuras como Ricky Martin, quien tuvo una breve participación, además de referencias a artistas y actores como Karol G y Pedro Pascal. El show comenzó con Tití me preguntó y continuó con un popurrí de éxitos como Yo perreo sola y Voy a llevarte pa’ PR.
El estadio, con capacidad para unos 75.000 espectadores, se transformó con una escenografía que evocó una plantación de caña, con carritos de comida, tienditas, una boda y una camioneta pick-up, recreando una postal típica de la cultura popular latina.
Uno de los momentos más comentados fue cuando Bad Bunny entregó uno de sus gramófonos a un niño que parecía representar su infancia. En redes sociales, algunos usuarios lo vincularon erróneamente con un menor de origen ecuatoriano detenido recientemente por la policía migratoria estadounidense, una versión que fue desmentida por una fuente de la NFL ante la agencia AFP.
Fuente: RFI.


