Elsa Guevara, gerente de Patagonian Wines, comparte su experiencia de vida en la bodega, desde su llegada en 2003 hasta la actualidad. En una entrevista con Tony Amayo en Radio 3, cuenta cómo se vinculó con la producción vintivínicola y los desafíos de mantener la tradición en una zona tan particular. Además, revela los planes futuros de la empresa y las actividades que ofrecen a los visitantes.
Elsa Guevara comenzó su relación con Patagonian Wines en 2003, inicialmente como una pasante de invierno, pero pronto se contagió de la pasión que don Bernardo, el fundador, tenía por la bodega. «Me fui contagiando de toda esa pasión», relata quien con el tiempo asumió diversas responsabilidades hasta convertirse en la gerente de la bodega en 2020, tras un cambio de dueños.
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La bodega se encuentra en un lugar privilegiado, a 3.800 kilómetros de la Ruta Nacional 40, en un entorno que favorece tanto la vista como los viñedos. «Estamos a mitad de camino, sobre una loma, por eso tenemos vistas muy privilegiadas», explica destacando las condiciones únicas del lugar para la producción de vino.
Elsa, quien es nacida en Puerto Deseado y vivió en Comodoro Rivadavia, inicialmente pensó en vivir en la zona de la bodega solo seis meses. «Hoy la realidad es al revés», afirma, destacando que ahora aprovecha cualquier oportunidad para escaparse a Comodoro a visitar a su familia. Para ella, vivir en ese lugar ha sido «la vida entera», a pesar de las dificultades, como los incendios y las heladas.
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Cuando la bodega cambió de dueño en 2020, Elsa fue elegida para continuar liderando el equipo, una tarea que describe como un constante acompañamiento más que una dirección. «Siempre digo que aquí uno no manda ni en la parte del equipo de gente, ni en el viñedo, ni en nada, sino que acompaña», reflexiona.
Actualmente, Patagonian Wines se enfoca en el mercado regional y nacional, siempre vinculado al turismo. Elsa destaca la importancia de las experiencias enológicas inmersivas que ofrecen a los visitantes, como el Blending Game, donde los participantes pueden crear su propio blend de vinos, una actividad que refleja la personalidad de cada uno y resulta muy entretenida.
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La bodega se especializa en la producción de Merlot y Pinot Noir, además de Chardonnay y espumantes, incluyendo un espumante rosado de Merlot, que es uno de los pocos de su tipo en el mundo. «Somos uno de los pocos productores en el mundo de espumante rosado de Merlot», señala Elsa, subrayando la exclusividad de este producto.
A futuro, la bodega planea seguir desarrollando sus actividades turísticas y ampliar su viñedo con la plantación de cuatro hectáreas nuevas cerca de la chacra principal. Además, continuarán organizando eventos como la Vendimia Fest y la Merlot Pionero Fest, que incluyen concursos de cosecha y catas de uva, actividades que han sido muy bien recibidas por los visitantes.
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Elsa finaliza destacando la importancia de mantener Patagonian Wines como un espacio abierto, donde la gente pueda disfrutar de las distintas actividades y conectar con la bodega y su entorno. «Lo mejor que me pudo haber pasado es vivir aquí», concluye.


