El Tribunal Superior de Australia declaró este miércoles ilegal la imposición de dispositivos de vigilancia electrónica y toques de queda a más de 200 migrantes indocumentados liberados el año pasado. La sentencia considera estas restricciones como «punitivas» y establece que no pueden justificarse, siendo un golpe significativo para el Gobierno australiano.
Esta decisión afecta a migrantes, algunos con antecedentes delictivos, que fueron liberados de los centros de detención por ser su deportación inviable. El tribunal argumenta que las medidas de emergencia aprobadas en 2023 transgreden la separación de poderes, ya que únicamente los tribunales deberían imponer sanciones de esta índole.
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El fallo afecta a 150 dispositivos de vigilancia y 130 toques de queda, aplicados para vigilar a los migrantes ante el temor de riesgos para la seguridad ciudadana. Sin embargo, la corte determinó que estas restricciones violan los derechos de los afectados y no cumplen con los principios de justicia.
Australia impuso la detención obligatoria para solicitantes de asilo en 1992, endureciendo la política en 2013 con la reclusión en centros en alta mar. Muchos refugiados provienen de zonas de conflicto como Afganistán y Somalia, huyendo de la guerra y persecución.
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La sentencia representa un cambio en la política migratoria de Australia y marca un precedente en la protección de los derechos de migrantes indocumentados. El Gobierno deberá ajustar sus medidas, respetando el fallo judicial para cumplir con los estándares de derechos humanos.
Fuente: DW.
Foto: AP.


