Los incendios forestales avanzan sin tregua este viernes sobre amplias zonas rurales del sureste de Australia, impulsados por temperaturas extremas y fuertes ráfagas de viento. Las autoridades confirmaron que al menos tres personas, entre ellas un niño, permanecen desaparecidas en una de las regiones más castigadas por el fuego, mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate.
Según informaron los servicios de emergencia, se registran alrededor de 30 focos activos que están siendo combatidos por brigadas terrestres y medios aéreos. Sin embargo, la combinación de sequía prolongada, vegetación completamente seca y vientos superiores a los 100 kilómetros por hora genera un escenario de alto riesgo para el personal y para la población civil.
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Las previsiones meteorológicas no ofrecen alivio: se espera que las temperaturas superen los 40 grados, en el marco de una ola de calor que recuerda a las condiciones extremas vividas durante el denominado “verano negro” de 2019, uno de los períodos más devastadores de incendios en la historia del país.
Ante este panorama, las autoridades del estado de Victoria ordenaron la evacuación preventiva de decenas de localidades rurales. “Si no se van ahora, podrían perder la vida”, advirtió el comisionado de Gestión de Emergencias, Tim Wiebusch, al remarcar la gravedad de la situación y la rapidez con la que pueden cambiar las condiciones.
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Desde la Autoridad de Incendios nacional calificaron el nivel de peligro como “catastrófico”, la categoría más alta del sistema de alertas. Además, existe preocupación por la posibilidad de que los vientos obliguen a suspender temporalmente las operaciones aéreas, lo que dificultaría aún más el control de las llamas en las zonas afectadas.
Fuente: DW.


