Un equipo científico desarrolló CapuchinAI, un sistema que utiliza reconocimiento facial y una pantalla táctil para estudiar el aprendizaje de monos en su hábitat natural en Costa Rica.
La inteligencia artificial llegó a la selva costarricense de una manera inesperada: a través de una pantalla azul que despierta la curiosidad de los monos capuchinos. El dispositivo forma parte de CapuchinAI, un sistema diseñado para estudiar las capacidades cognitivas de estos animales sin trasladarlos a un laboratorio.
El experimento se realizó en la Reserva Forestal de Taboga, donde los investigadores instalaron una pantalla táctil conectada a un dispensador de alimentos. Cuando un mono se acerca, el sistema intenta identificarlo mediante reconocimiento facial y le presenta distintas tareas. Si completa correctamente una prueba, recibe una recompensa.
Durante las primeras experiencias, los científicos utilizaron una figura azul como ejercicio de habituación. Los monos aprendieron rápidamente que tocar la pantalla podía hacer aparecer una rodaja de plátano. El sistema logró identificar a los ejemplares incluidos en el entrenamiento con una precisión del 97%, mientras que los investigadores también observaron diferencias en la velocidad con la que cada animal aprendía.
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Uno de los principales objetivos del proyecto es estudiar la cognición de los primates en condiciones naturales. Los investigadores sostienen que las pruebas realizadas exclusivamente en laboratorios pueden dejar de lado factores sociales y ambientales que influyen en el comportamiento. CapuchinAI busca combinar el control necesario para realizar experimentos con la complejidad propia de la vida en libertad.
El sistema todavía tiene limitaciones. Por ahora fue entrenado con imágenes de seis monos, aunque en el lugar de estudio viven cerca de 100 ejemplares. Además, los científicos remarcan que la inteligencia artificial no reemplaza el trabajo humano en el campo, ya que las observaciones y los datos recopilados por los investigadores siguen siendo fundamentales.
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En próximas etapas, el equipo pretende ampliar las tareas disponibles para cada animal, incluyendo pruebas relacionadas con el control de impulsos y la flexibilidad cognitiva. La intención es que el sistema pueda reconocer a cada mono, identificar su nivel de aprendizaje y continuar una evaluación desde el punto en que había quedado.
Los investigadores esperan que esta tecnología pueda adaptarse a otras especies de primates silvestres. De esta manera, la IA podría convertirse en una herramienta complementaria para conocer mejor cómo aprenden, toman decisiones y se relacionan los animales en los ambientes donde evolucionaron.
Con información de DW.


