Australia se prepara para implementar una de las restricciones más duras a nivel global con respecto a la venta de cigarrillos electrónicos. A partir del próximo lunes, estos dispositivos solo podrán ser adquiridos en farmacias, según anunció el ministro de salud Mark Butler el pasado lunes. Esta medida surge tras un acuerdo con el partido Verde, socio minoritario de la coalición gobernante, para asegurar la aprobación en el Senado esta semana.
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Mark Butler explicó que esta decisión coloca a Australia a la vanguardia en términos regulatorios, devolviendo los cigarrillos electrónicos a su función original como productos terapéuticos diseñados para ayudar a los fumadores a dejar el hábito. La prohibición abarcará todos los dispositivos de vapeo, independientemente de si contienen nicotina o no, y aplicará restricciones estrictas a la suministración, manufactura, importación y venta de estos productos fuera del entorno farmacéutico.
Hasta la fecha, las tiendas minoristas no estaban sujetas a restricciones significativas en la venta de productos de vapeo, muchos de los cuales no indican claramente si contienen nicotina. Esta nueva regulación busca clarificar y controlar el acceso a estos dispositivos, considerados por muchos como una alternativa potencialmente menos dañina que los cigarrillos tradicionales.
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Los defensores de la salud pública han elogiado la medida, argumentando que reducirá el acceso y la prevalencia del vapeo entre los jóvenes y no fumadores, al tiempo que refuerza el uso de cigarrillos electrónicos como herramientas efectivas para la cesación tabáquica. Sin embargo, críticos y comerciantes expresan preocupaciones sobre el impacto en la accesibilidad y en la industria del vapeo en Australia.
Fuente y foto: Los Ángeles Times


