La Patagonia enfrenta un reto significativo en la producción de frutas y verduras. Menos del 30% de estos alimentos son de origen local. La agroecología y la agricultura biodinámica se presentan como soluciones claves para revertir esta situación y alcanzar la soberanía alimentaria.
En la Patagonia, menos del 30% de las frutas y verduras consumidas provienen de la producción local. Este dato alarmante subraya la necesidad de impulsar modelos productivos sostenibles que promuevan la agricultura local y reduzcan la dependencia de alimentos importados. La agroecología y la agricultura biodinámica se erigen como alternativas viables para alcanzar este objetivo.
La agricultura biodinámica, introducida por Rudolf Steiner en 1924, se centra en la creación de un ecosistema agrícola equilibrado. Este método utiliza rotaciones de cultivos y fertilizantes naturales para mantener la fertilidad del suelo y mejorar la calidad de los alimentos. En la Patagonia, esta práctica está ganando adeptos y demostrando su eficacia.
MIRÁ TAMBIÉN | El mate se convirtió en una parte esencial en un pueblo de Europa
Un ejemplo destacado es el «Janus – Proyecto rural integrador» en Contralmirante Cordero, dirigido por Jorge Aragón y su esposa Cecilia. Este proyecto, iniciado en 2009, se basa en principios de agroecología y producción sustentable. Aragón, con su vasta experiencia en la industria frutícola, ha logrado crear un modelo que no solo produce alimentos saludables, sino que también promueve la vida agrícola familiar.
La región patagónica posee características únicas que facilitan la producción agrícola, como un sistema de riego eficiente y tierras fértiles. Aunque la limitación de luz durante el invierno puede ser un desafío, es posible cultivar verduras de hoja y otras especies de crecimiento rápido adaptadas a estas condiciones. Fomentar la agricultura urbana y la producción casera es esencial para aumentar la autosuficiencia alimentaria.
MIRÁ TAMBIÉN | En España un hombre mató a su pareja y al hijo antes de suicidarse
Según datos de la OMS, cada persona debería consumir al menos 200 gramos de frutas y 200 gramos de verduras al día. Sin embargo, en Argentina, el 69% de la población no cumple con esta recomendación, lo que contribuye a la prevalencia de enfermedades no transmisibles. Mejorar la producción local de alimentos es crucial para la salud pública y la economía regional.
Para revertir esta situación, es fundamental que las comunidades patagónicas adopten prácticas agrícolas sostenibles. La promoción de la producción local no solo fortalecerá la economía regional, sino que también proporcionará a los habitantes acceso a alimentos frescos y nutritivos.
Fuente: Ríonegro.com.ar


