En tiempos donde las pantallas dominan gran parte de la vida social, un grupo de bares porteños apuesta por algo diferente: recuperar la conexión humana a través de los juegos de mesa. Sin celulares sobre la mesa, estos espacios combinan gastronomía, entretenimiento y la calidez de una charla sin notificaciones. La propuesta, que tuvo un fuerte impulso después de la pandemia, gana cada vez más adeptos entre jóvenes y adultos.
Uno de los pioneros en Buenos Aires es Jobs, un clásico de Recoleta que expandió su propuesta a Palermo y Boedo, y planea abrir en Núñez y Ramos Mejía. Allí, además de una amplia variedad de juegos, hay torneos, noches temáticas y hasta “Tinder Jobs”, un formato de speed dating lúdico que conecta a desconocidos a través de dinámicas grupales. Los juegos más elegidos incluyen títulos modernos como Dígalo con Memes y HDP, que garantizan risas y conversación.
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En Recoleta y Olivos, Conexión Berlín se presenta como una verdadera ludoteca con más de 1.500 títulos disponibles. El equipo explica reglas y estrategias a cada grupo, asegurando que nadie quede afuera por desconocer un juego. Sus fundadores, Pedro Vicentín y Fabiana Pérez, buscan reforzar lo analógico y ofrecer experiencias que fomenten la interacción cara a cara, atrayendo a un público diverso que va desde niños hasta adultos mayores.
En Villa del Parque, Punto de Partida propone un ambiente relajado con casi 400 juegos para elegir. Allí no hay televisores ni dispositivos digitales: la atención está en la mesa y en quienes la comparten. El fundador, Lucas Grieco, considera que el juego funciona como un “rompehielos” natural, capaz de unir a personas que llegan solas o en grupo. Además, el staff adapta cada partida a los gustos y niveles de experiencia de los visitantes.
Fuente: La Nación.


