El grupo yihadista secuestró a otras 30 personas durante un violento ataque en el noreste del país. Las víctimas fueron ejecutadas mientras trabajaban en sus campos.
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Una nueva tragedia sacude a Nigeria. Al menos 17 personas murieron el jueves en un ataque perpetrado por el grupo yihadista Boko Haram en el pueblo de Malam Karanti, en el estado de Borno, al noreste del país. Las víctimas eran en su mayoría pescadores y campesinos que se encontraban trabajando cuando fueron sorprendidos por los extremistas.
El ataque fue confirmado este viernes por Mohammed Goni, líder de la Fuerza de Tarea Conjunta Civil (CJTF), una milicia que coopera con el Ejército nigeriano en su lucha contra el terrorismo. Goni detalló que los atacantes degollaron a algunas de las víctimas y abatieron a otras a tiros, además de secuestrar a unas 30 personas, que fueron llevadas al bosque. Hasta el momento se desconoce su paradero.
Las primeras investigaciones indican que el motivo del ataque podría estar relacionado con la negativa de los residentes a pagar «impuestos» a Boko Haram, una práctica extorsiva habitual en la región. Los yihadistas acusan a las comunidades locales de financiar a su grupo rival, el Estado Islámico de la Provincia de África Occidental (ISWAP), lo que ha intensificado la violencia contra civiles.
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Desde 2009, el noreste de Nigeria ha sido epicentro de una crisis humanitaria provocada por Boko Haram, cuyos ataques se intensificaron tras la escisión del ISWAP en 2016. Ambos grupos buscan instaurar un Estado islámico en el país, que presenta una fuerte división religiosa entre el norte musulmán y el sur cristiano.
El saldo de esta guerra no declarada es devastador: más de 35.000 muertos y 2,7 millones de desplazados internos, de acuerdo con cifras de la ONU. La cuenca del lago Chad, que abarca partes de Nigeria, Camerún, Chad y Níger, se ha convertido en un escenario permanente de ataques, secuestros y asesinatos.
En semanas recientes, otros atentados han estremecido a la región. En Chibok, un ataque armado durante un funeral dejó al menos 14 muertos, mientras que una bomba explotó en Rann, causando más de 15 víctimas fatales, incluidos seis niños. Pese a la ofensiva militar, la violencia no cesa y las comunidades siguen atrapadas entre dos grupos extremistas y un Estado que no logra garantizar seguridad ni justicia.
Fuente y foto: Infobae


