Bolivia cerró este domingo la jornada electoral del balotaje presidencial que enfrentó a dos candidatos de derecha y marcó el final de una era política. Más de 7,9 millones de ciudadanos votaron para elegir entre el exmandatario Jorge Quiroga (2001-2002) y el senador Rodrigo Paz, quienes se disputan el poder tras veinte años de gobiernos socialistas.
Desde las primeras horas del día, los centros de votación registraron una participación sostenida en todo el país. Quiroga, de 65 años, pidió tras emitir su voto “abrir un futuro diferente” y afirmó que “viene un cambio con esperanza”. En tanto, Paz, economista de 58 años, prometió un gobierno basado en el consenso y el diálogo: “Si el pueblo de Bolivia me da la oportunidad, mi formato es consensuar”, expresó en Tarija.
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El proceso electoral se desarrolló con normalidad, según las autoridades, y sin incidentes significativos. Sin embargo, el contexto económico fue uno de los grandes protagonistas de la campaña: la inflación alcanzó el 23% interanual en septiembre, y las largas filas para acceder a combustible reflejan una crisis energética que se profundizó en los últimos meses.
El actual mandatario, Luis Arce, dejará el cargo el próximo 8 de noviembre. Su gestión agotó casi todas las reservas internacionales de dólares para mantener los subsidios a los combustibles, medida que generó fuertes tensiones fiscales.
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La atención ahora se centra en el conteo oficial de votos, que definirá al nuevo presidente boliviano y marcará el rumbo político y económico del país para el próximo quinquenio.
Fuente: DW.


