El Gobierno boliviano aseguró que intensificará la erradicación de plantaciones excedentarias luego de que Naciones Unidas confirmara un crecimiento de la superficie cultivada por encima del límite legal.
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El Gobierno de Bolivia se comprometió a profundizar las políticas de erradicación de cultivos de hoja de coca luego de conocerse un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) que registró un incremento del 10% en las plantaciones durante 2024. El relevamiento, financiado por la Unión Europea, advierte que la superficie total alcanzó las 34.000 hectáreas, superando ampliamente el límite legal establecido por la normativa vigente.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, afirmó que la actual gestión, por instrucción del presidente Rodrigo Paz Pereira, trabajará “arduamente” para reducir los cultivos excedentarios y sostuvo que los datos del informe reflejan una “permisividad” en la administración anterior. En ese sentido, destacó que el documento de la ONU servirá como una guía para orientar una política más firme contra la expansión ilegal de la hoja de coca.
De acuerdo con la Unodc, la superficie autorizada para el cultivo de coca en Bolivia es de 22.000 hectáreas, por lo que el excedente registrado alcanza las 12.000 hectáreas. Los mayores incrementos se detectaron en el Trópico de Cochabamba, donde el área cultivada creció un 18%, y en los Yungas de La Paz, con una suba del 4%, dos regiones históricamente vinculadas a la producción del arbusto.
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El informe también señala una disminución del 2,9% en la destrucción de cultivos ilícitos, lo que refuerza la preocupación de las autoridades sobre la necesidad de fortalecer las tareas de erradicación y control. Oviedo subrayó además la importancia de abordar el problema de manera integral, combinando la lucha antidrogas con el fortalecimiento del sistema judicial y otras políticas públicas.
Si bien la hoja de coca está reconocida en la Constitución boliviana por sus usos tradicionales, culturales y medicinales, una parte de su producción se desvía al narcotráfico para la elaboración de cocaína. En ese marco, el Gobierno ratificó su compromiso de reducir los cultivos ilegales y de avanzar en un equilibrio entre el respeto a las tradiciones y el combate al crimen organizado.
Fuente y foto: EFE


