La Justicia rusa declaró este lunes “extremista” al grupo punk Pussy Riot, conocido por sus posturas feministas y su crítica al Gobierno del presidente Vladimir Putin. La decisión, tomada por el Tribunal Tverskoi de Moscú, prohíbe cualquier actividad del grupo en territorio ruso e incluso restringe la interacción en redes sociales, incluyendo “me gusta” a publicaciones pasadas o presentes.
La medida se produce tras una demanda de la Fiscalía General de Rusia, que busca proscribir a quienes critican al Kremlin o la guerra en Ucrania. La etiqueta de “extremista” ha sido utilizada históricamente para silenciar voces disidentes y limitar la libertad de expresión de organizaciones y activistas críticos del Gobierno.
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Leonid Solovyov, abogado de Pussy Riot, declaró que se trata de “otra acción que silencia a quienes hablan sin pedir permiso”. Las integrantes de la banda viven desde hace años en el exilio y habían anticipado que la decisión judicial podría llegar, destacando que la legislación vigente busca “borrar a Pussy Riot de la mente de los ciudadanos rusos”.
El grupo, que se ha hecho conocido internacionalmente por sus actuaciones públicas frente a símbolos del poder y su música contestataria, enfrenta ahora la imposibilidad legal de organizar conciertos, lanzar material audiovisual o participar en cualquier actividad colectiva dentro de Rusia.
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Este fallo representa un nuevo episodio en la creciente presión sobre artistas, activistas y medios independientes en el país, donde las leyes contra el extremismo y la desinformación se aplican de forma amplia para controlar la disidencia y limitar la influencia de voces críticas.
Fuente: DW.


