El Ministerio de Educación porteño lanza un protocolo para prevenir el ciberacoso y la difusión no consentida de contenido íntimo en las escuelas, con medidas concretas para proteger a los estudiantes.
La Ciudad de Buenos Aires ha dado un paso importante en la lucha contra la violencia digital con la implementación de un protocolo destinado a prevenir el ciberacoso y la difusión no consentida de contenido íntimo en las escuelas. A partir del 9 de diciembre, las instituciones educativas de gestión estatal y privada deberán seguir este protocolo, el cual busca erradicar el acoso, la intimidación y la vulneración de derechos a través de redes sociales, correos electrónicos, plataformas de mensajería y sitios web.
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El protocolo, elaborado por el Ministerio de Educación de la Ciudad, tiene como objetivo atacar conductas como el ciberacoso, el hackeo de cuentas, el espionaje digital y la publicación de información personal sin autorización. Estas prácticas pueden tener consecuencias graves en la salud emocional, psicológica y social de las víctimas. De hecho, la Organización Mundial de la Salud revela que 1 de cada 6 adolescentes en edad escolar ha sufrido ciberacoso a nivel global.
Según la Encuesta Periódica de Acoso Escolar 2024 de la Fundación Encontrarse en la Diversidad-Argentina, el 40% de los estudiantes encuestados indicó haber recibido mensajes ofensivos a través de redes sociales y dispositivos móviles por parte de sus compañeros.
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La UNICEF define el ciberacoso como un tipo de intimidación que se lleva a cabo a través de tecnologías digitales, afectando tanto las relaciones escolares como el bienestar emocional de los estudiantes. En respuesta a este fenómeno, el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires ha desarrollado un conjunto de acciones concretas, entre ellas, la creación de este protocolo que ya está en vigencia.
El protocolo establece un procedimiento claro ante cualquier sospecha de violencia digital, que incluye la aplicación de la Ley 223 y su reglamentación, el Sistema Escolar de Convivencia, y entrevistas con los estudiantes involucrados para iniciar el proceso de abordaje y reparación. Dependiendo de la gravedad de los hechos, se contempla la posibilidad de separar transitoriamente al estudiante que haya cometido la acción de violencia digital.
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Además, el protocolo resalta la importancia de la protección de la intimidad de los estudiantes y promueve la generación de espacios de reflexión y prevención en torno al respeto mutuo y la convivencia escolar.
Fuente: Buenosaires.gob.ar
Imagen ilustrativa: Clarín


