Un fenómeno creciente en Internet revela que muchos usuarios están abandonando la práctica de compartir su vida cotidiana en redes sociales. Testimonios de personas de distintas edades muestran que la espontaneidad del pasado se ha transformado en un consumo pasivo de contenido, donde las publicaciones personales son cada vez más escasas.
Especialistas y estudios coinciden en que plataformas como Instagram y Facebook dejaron de ser plazas públicas para convertirse en medios de entretenimiento. “Instagram ya no es un flujo lineal de fotos de amigos; ahora es un chorro de videos, publicidades y publicaciones recomendadas”, señala el periodista Kyle Chayka, autor del ensayo Mundofiltro. La transformación de los feeds, impulsada por algoritmos, ha modificado la forma en que los usuarios interactúan con las redes.
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Otro factor clave es la presión estética y la ansiedad asociada al uso de estas plataformas. Los jóvenes reportan comparaciones constantes con influencers y pares, lo que afecta su autoestima y genera miedo a compartir contenido personal. En España, un estudio de Morning Consult indica que un 28% de adultos publica menos que el año anterior, cifra que alcanza el 33% en la Generación Z, motivada en parte por la preocupación por la privacidad y el alcance de sus publicaciones.
Los cambios culturales también se reflejan en la forma de usar las redes: las publicaciones efímeras, como las historias de Instagram, reemplazan los posts permanentes, y los usuarios buscan controlar quién ve su contenido. “Antes subías fotos sin pensarlo; ahora todo se planifica más”, explica Cristina, usuaria de 35 años, mientras que Anna, de 18, agrega que las publicaciones solo reflejan momentos concretos, no la totalidad de su vida diaria.
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Especialistas advierten que esta tendencia muestra una evolución hacia un consumo pasivo y personalizado del contenido, donde unos pocos producen mientras la mayoría observa. Liliana Arroyo, socióloga y docente en ESADE, concluye que las redes digitales han cambiado de ser espacios de interacción social a instrumentos de entretenimiento mediado por algoritmos, con consecuencias culturales y psicológicas significativas para los usuarios.
Fuente: elDiarioAR.


