Manyauik al hablar este lunes por Radio 3 AM 780, dijo refiriéndose en principio al estado de salud de Romero que tuvo vómitos durante el fin de semana, que le han hecho un electrocardiograma y que en las próximas horas le harían una endoscopia. Se le preguntó entonces si le habían descubierto otro problema. “Y, la verdad que resulta al menos sorpresiva esta situación, pero él es bastante reticente con los médicos”, contó Manyauik.
Al preguntársele sobre su situación procesal, si continuaba detenido dijo que “sí. Tiene una consigna en la puerta (de la habitación)” y después al consultársele si iban a pedirle al juez que le de la libertad adelantó que lo harían en la audiencia de control de detención a la que indefectiblemente el abogado va a ser sometido. “Pediremos la libertad y subsidiariamente morigeraciones (…) pero hoy los que lo tienen retenido son los médicos. Si bien tiene una consigna policial que no afecta en nada, sí está restringida la visita, hay una lista, no lo puede visitar cualquiera”, afirmó.
El letrado –que a su vez es intimo amigo del imputado– dejó entrever dos cosas que quizás sean el corazón de la estrategia defensiva que quieren llevar adelante para intentar morigerar la situación procesal de Romero. Primero, “tratar de despegarlo” de la tenencia del arma –cosa que a todas luces hoy parecería imposible— o en todo caso, si eso no da resultado, intentar instalar en la causa de que el abogado no tuvo intenciones de asesinar al tapicero.
Manyauik en la entrevista insistió en que la pistola que presuntamente manipuló su defendido es de alto poder ofensivo y que es muy difícil no acertar a una corta distancia con esa arma, si se tiene intenciones de asesinar a alguien.
Justamente, el dolo y hasta la premeditación son los elementos acusatorios que tiene la fiscalía para achacarle al abogado el cargo de tentativa de homicidio, en una causa que comenzará a “moverse” recién cuando Romero sea dado de alta, cosa que hasta el momento pareciera no se concretaría esta semana.


