El ataque tuvo lugar el pasado 15 de julio a las 21.58, cuando Andrés, de 78 años, y su hija María Fernanda estacionaron su Renault Kwid rojo frente a su casa, en la calle Salas. Cuatro jóvenes los abordaron a pie, los redujeron en segundos y huyeron con el auto y un celular. El hombre intentó defenderse con un paraguas, pero fue derribado y golpeado en el suelo. “¡Dejá a mi viejo, la puta madre!”, gritó desesperada María, mientras intentaba evitar que inmovilizaran a su padre.
El Renault Kwid fue hallado al día siguiente abandonado en el Barrio Fátima, en Villa Soldati, lo que permitió avanzar en la investigación. La División Investigaciones Comunales 7 (DIC7), junto a la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°56, analizó las cámaras de la zona y realizó allanamientos simultáneos en los barrios Fátima y Ramón Carrillo. En dos procedimientos positivos, detuvieron a los adolescentes, uno de ellos con antecedentes por robo y hurto.
La Policía de la Ciudad informó que se trata de una banda que opera bajo la modalidad piraña, moviéndose a pie y aprovechando su número para atacar a víctimas en momentos de vulnerabilidad. Los investigadores continúan tras la pista de los otros dos cómplices.
A pesar de la violencia, Andrés solo sufrió golpes leves, mientras que María Fernanda terminó con un esguince en el hombro y una rodilla lastimada. Su madre, Ana María, relató que la familia vive en Flores desde 1991 y que, aunque el barrio parecía más tranquilo en los últimos años, el temor volvió tras el asalto. “No podemos vivir encerrados mientras los ladrones están libres. Me da miedo, pero no cambiaría mi casa ni mi barrio”, afirmó.
Fuente: La Nación