La fecha homenajea la fundación de la Unión Internacional de Arquitectos en 1949. En Argentina también se conmemora la creación de la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos.
Cada 1° de julio se celebra el Día del Arquitecto, una fecha en honor a todos los profesionales de esta disciplina que proyecta y construye espacios que van desde viviendas hasta ciudades enteras. La arquitectura comprende diversas técnicas y disciplinas: diseño, arte, morfología, matemática, tecnología, entre otras.
La jornada fue dispuesta en 1985 en conmemoración a la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), fundada el 1° de julio de 1949 en Lausana, Suiza, tras la fusión del Comité Permanente Internacional de Arquitectos y la Reunión Internacional de Arquitectos. Actualmente, la sede central de la UIA se encuentra en París y reúne a 155 países miembros, con el reconocimiento de la Unesco por su rol esencial en la preservación de patrimonios artísticos y culturales.
En 1996, la fecha se modificó al primer lunes de octubre a nivel internacional. Sin embargo, el 1° de julio de 1985 también se creó la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (Fadea), por lo que Argentina decidió mantener la fecha original. Esta institución agrupa a todos los arquitectos del país con el fin de unificar criterios y mejorar sus derechos y condiciones laborales.
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A lo largo de la historia, muchos arquitectos quedaron inmortalizados en obras icónicas. En Argentina, algunos de los nombres más recordados son Mario Roberto Álvarez, Amancio Williams, Delfina Gálvez de Williams, César Pelli e Itala Fulvia Villa. Entre los extranjeros que dejaron huella en el país se destacan Le Corbusier y Clorindo Testa.
Algunas de las frases más célebres de arquitectos famosos que quedaron en la historia de la disciplina: Le Corbusier dijo que «una casa es una máquina para vivir, el estuche de la vida, la máquina de felicidad»; Antoni Gaudí sostuvo que «la arquitectura es el primer arte plástico; toda su excelencia viene de la luz»; Zaha Hadid reflexionó que «no creo que la arquitectura se trate únicamente de refugio, debería poder emocionarte, calmarte, hacerte pensar»; y Frank Lloyd Wright definió que «la arquitectura es la vida misma tomando forma tal como fue vivida en el mundo de ayer, tal como se vive hoy en día, o se vivirá».
Con información de La Nación


