El frigorífico San Roque, ubicado en la localidad bonaerense de Morón, cerró de manera definitiva su planta de producción y dejó sin empleo a 140 trabajadores. La medida generó preocupación en el sector cárnico y en la comunidad local por el impacto social que implica.
Según comunicó la firma a su personal, la decisión responde a “cambios drásticos” en las condiciones económicas, la retracción del consumo interno y la apertura de las importaciones de carne. En la carta enviada a los empleados, la empresa sostuvo que la “indiscriminada apertura comercial” y la baja de la demanda tornaron inviable la continuidad de la producción.
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En el escrito, la compañía argumentó que las nuevas reglas comerciales alteraron sustancialmente el funcionamiento del negocio y afectaron su estructura de costos. También vinculó la caída de ventas a factores socioeconómicos externos, que impactaron en el poder adquisitivo y en el consumo de alimentos.
El lunes posterior al cierre se realizó una audiencia en el Ministerio de Trabajo bonaerense entre representantes de la empresa y los trabajadores despedidos. Allí se abordó la liquidación final y se analizaron posibles alternativas para mitigar el impacto del cierre, en un contexto de creciente tensión en el sector industrial.
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El caso del frigorífico San Roque se suma a otros episodios de dificultades en la industria cárnica, que enfrenta un escenario de menor consumo interno y mayor competencia externa. El desenlace de las negociaciones será clave para definir las condiciones de desvinculación y eventuales medidas de contención laboral.
Fuente: Noticias Argentinas.


