Charles Leclerc encendió las alarmas en la Fórmula 1 luego del fuerte accidente que sufrió durante el Gran Premio de Italia, cuando perdió el control de su Ferrari en la curva Parabólica y terminó impactando contra el muro a más de 170 km/h.
El piloto monegasco salió por sus propios medios del habitáculo y fue atendido inmediatamente por el médico oficial de la FIA, Ian Roberts. El impacto generó una desaceleración estimada de entre 50 y 60 fuerzas G, aunque los primeros controles descartaron lesiones óseas de gravedad.
La principal preocupación surgió por un problema repentino en la visión del ojo derecho. “Estoy bien, el cuello está bien, pero el ojo derecho no me daba una buena visión al principio. Era lo que más me preocupaba apenas me bajé del auto”, explicó Leclerc después del accidente.
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El piloto de Ferrari aseguró que luego recuperó la visión y que solo presentó dolores en distintas partes del cuerpo, algo que consideró normal después de un impacto de semejante magnitud.
De todos modos, Leclerc deberá someterse a nuevos estudios médicos, incluidos controles neurológicos y físicos, para determinar si está en condiciones de continuar con su preparación y competir en la próxima fecha del calendario.
La presencia del monegasco en el Gran Premio de España, que se disputará en Madrid, quedó así en duda. “Debería ser así, pero es mejor ser muy prudentes”, señaló Leclerc, mientras Ferrari y la FIA deberán evaluar los resultados de los nuevos controles antes de definir su participación.


